¿Cuál es tu plan de parto?
Dra. Sarah Rae Easter - División de Medicina Materno-Fetal, Brigham and Women’s Hospital; profesora adjunta, Facultad de Medicina de Harvard
Muchas de mis pacientes me preguntan si deberían o no tener un plan de parto. La realidad es que mi plan de parto es el mismo para todas mis pacientes: una madre sana, un bebé sano y un parto vaginal. Ese plan viene acompañado de dos notas importantes. En primer lugar, si ese tercer objetivo —el parto vaginal— pone en riesgo la salud y la seguridad de la madre o del bebé, es la primera parte de mi plan que se descarta. En segundo lugar, los detalles de mi «plan de parto» se basan en mis conocimientos médicos y mi experiencia clínica, que pueden resultar insuficientes para algunas pacientes. Aunque me gusta pensar que soy un buen médico, mis habilidades obstétricas no siempre están preparadas para hacer frente a la complejidad a la que se enfrentan las pacientes en sus vidas.
Cuando digo «madre sana», me refiero no solo a la salud física, sino también a la mental. Aunque intento conocer a todas mis pacientes como personas durante la atención prenatal, desarrollar ese tipo de relación lleva tiempo. Ahí es donde un plan de parto puede resultar útil. Tu plan de parto puede ser un espacio para compartir tus preferencias médicas o personales, o para destacar lo que es importante para ti en tu experiencia de parto. Para las pacientes con antecedentes de ansiedad, traumas o desconfianza hacia el sistema sanitario, esto puede ser una forma clara de comunicar sus objetivos de atención sin tener que revivir experiencias negativas en un día tan importante.
Esta compleja interacción entre la vida y la medicina puede culminar en el parto, pero constituye una parte fundamental de toda la atención obstétrica. Un embarazo saludable va más allá de la consulta, la sala de ecografías o la sala de partos. Para la mayoría de las pacientes, el embarazo es un momento decisivo que aúna no solo el historial médico, sino también la experiencia vivida, en un periodo de tiempo concreto.
La verdad es que ayudar a traer al mundo a los bebés es el mejor trabajo del mundo. Acompañar a las pacientes a lo largo de embarazos complejos, como especialista en medicina materno-fetal, hace que esta labor resulte aún más gratificante, tanto a nivel personal como intelectual. Pero el privilegio de estar presente en este momento tan trascendental conlleva un gran esfuerzo y una enorme responsabilidad.
Mi interés inicial por Modelo fue ayudar a tender un puente entre pacientes y profesionales sanitarios. Considero que la aplicación es una forma de llamar la atención sobre cuestiones de alto riesgo —médicas y de otro tipo— que pacientes y profesionales deben abordar para lograr «mi» plan de parto. En muchos sentidos, Modelo es un plan de parto que evoluciona a lo largo de tu embarazo. Una forma de ayudar a conseguir no solo el «trío obstétrico» —una madre sana, un bebé sano y un parto vaginal—, sino de hacerlo de una manera que reconozca que tu salud va mucho más allá de lo que ocurre dentro del hospital.
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